"Los grandes son grandes porque estamos de rodillas, ¡levantémonos!"
Max Stirner
Hoy día los filósofos del arte dicen que el surrealismo fracasó, que sólo quedan los bigotes de Salvador Dalí, y algunos filmes rebuscados de Luis Buñuel. Otros observadores seculares dicen que el cristianismo pierde vigor en europa ante la gran estupidez de laicismo francés y la creciente culturización musulmana; que el anarquismo ha quedado acéfalo y que el sentido de vivir está en el hedonismo sibarita de esta sociedad sin valores ni "prejuicios". Los historiadores por su parte dicen que los jacobinos fracasaron y que el concepto de republica se ha hecho guiñapos.
Si los surrealistas fracasaron, ¿qué podemos decir ahora del cretinismo galopante, de la charlatanería de muchos artistas actuales (como Damien Hirst, Jeff Koons, Murakami, y muchos otros) y que decir de la ceguera y pedantería de los falsos críticos e historiadores, de los galeristas o museístas filibusteros que se atreven a juzgar o evaluar una obra desde la gran altura de su IGNORANCIA imperdonable -la de aquellos corsarios que expusieron a Koons y Murakami en Versailles, por ejemplo-. Su cándido cretinismo me hace reír, su ambición me repugna.
¿Cómo se atreven a manifestar su torpeza de manera tan evidente al colocar a un lado la preminencia de la belleza, de la poesía, del arte clásico? ¿Cómo se atreven a decidir el día y la hora en que, según su corta perspectiva y sus mezquinos intereses económicos, la pintura realista había muerto? Temiendo a la persistente y evidente verdad se ocultan detras de "ferias de arte", "salones", "concursos" y otros escrementos. Su cándido cretinismo me hace reír, su ambición me repugna.
Ciega mezquindad: tú no podrás cretinizar por mucho tiempo aquellos que oyen, aquellos que ven, todos los otros que verán. Breton ha denunciado alguno de estos tramposos como: "asociaciones de malechores", así como Robespierre, -acusado de dictador por esos mismos que jugarían a los tapetes rojos para aprobar la coronación de un emperador-, los distinguía entre todos como aquellos que si él hubiese sido el tirano que ellos denunciaban, se habrían arrastrado sedientos de oro hasta sus pies. Traidores y oportunistas. Snobistas, que van y vienen según lo que dicta la moda.
Los girondinos que en antaño se ocuparon de hacer añicos y destruír la obra de los anarquistas jacobinos durante la REVOLUCIÓN FRANCESA, son los mismos que hoy día tienen el monopolio de las armas en el arte, los mismos que mandan a sus empleados a colocar tiburones en acuarios de formol o crear juguetes sofisticados y venderselo a los ricos como arte; ja ja ja ja, su cándido cretinismo me hace reír, su ambición me repugna.
Toman las ideas de los grandes dadaístas y provocadores para usarlas con fines mercantilistas. Los dadaístas decían "el dada es mierda", sus vacíos imitadores actuales alcontrario se creen sus mentiras...
Breton declaraba que la imprudencia con la que los más insignes charlatanes y falsarios se apropiaron de los principios de Robespierre y de Saint-Just, da testimonio de la alteración que sufre toda gran idea "desde el mismo momento en que entra en contacto con la masa humana, pues deberá adaptarse a toda clase de espíritus diferentes del que la originó". Hoy en día vivimos la época de la degradación, de esta alteración general. Los "eminentes practicantes", que como Tallien, Napoleon Bonaparte y el señor Thiers limitan la libertad "a tiempo", como si fuese una "enfermedad del crecimiento, se multiplican nuevamente como ratas en todos los ambitos: el arte, la crítica, la historia, la política y la filosofía; sus émulos del presente quieren legislar en el territorio de los más grandes aventureros del pensamiento: "aquellos que han tomado al hombre sin contemplaciones", y allí se rompen las alas.
Breton profetizó en 1942 "el retorno del padre Duchesne". Una profesía de ese tipo tomará tiempo en cumplirse pero no ha sido pronunciada en vano: mayo 68 ya la mostró desacreditando de una vez por todas el mito de cualquier autoridad que quisiera por ejemplo impedirnos seguir hasta el final. Como lo dice el mismo Breton en "Prolégomènes": "¡mira la calle está suficiente mente protegida y sin embargo ella será tuya y será magnifica!" Lo imposible puede ocurrir: por ejemplo el hecho de MORIR Y VIVIR al mismo tiempo como Delescluze.
El "arte dejenerado" que hoy tiene el poder de las armas caerá como la monarquía francesa, será guillotinado, haremos una fogata con todo y bailaremos desnudos al rededor de ella.
Hola Muñoz me alegra saber que no ha olvidado el idioma español. Este texto es excéntrico como usted mismo, lleno del furor anarquista que tanto me gusta. Usted sabe que yo no puedo estar de acuerdo pues me concidero modernista a tiempo completo, pero su habilidad para ofender dandísticamente, me deja perplejo.
ResponderEliminarSu pintura es muy realista, pero sus textos no dejan de ser surrealistas...