![]() |
| Harold MUÑOZ. Sin título; oleo/lienzo HAGA CLIC SOBRE LA IMAGEN PARA AMPLIARLA. |
Ven en la tarde cuando se hayan secado tus lágrimas y siéntate a descubrir mis secretos: pensarás cúan sólo estoy jugando a no entregarme dócil a la noche que me aguarda al otro lado de la aurora, y que espero lo inesperable sin fe ni quimeras. Porque me entregué sordo a la vida saciando sólo el apetito de tus venas, sembrando cada desolación que caía en mis manos para recoger su fruto temprano y sin premura; vomitado en la cara por el desprecio, orinado por la melancolía, con gruesos escupitajos de la orfandad...
Sé lo que piensas de mí: tus gemidos llegan a mí en la madrugada cuando el martillo del tiempo encierra la noche para que muera de atficia. Tus gemidos son amenazas de caer nuevamente en el abismo, delatores de un amor enfermo y ajeno al que no corresponde un ápice de mi dolor.
Ésto es lo que piensas:
"Sólo anhela gotas de mi sexo y me abducirá mucho tiempo en su deseo, por tanto, le incrustaré mis más dolorosos gemidos de madrugada, no le daré mis lágrimas mas tomaré las suyas."
He sido herido muchas veces por tu llanto, cada romería de tus lágrimas son espasmos en mi memoria. Ahora te escondes y temes desnudar tu sexo, pues sabes bien lo letal que puede ser mi lengua puntiaguda y afilada.
Ven en la tarde y te mostraré cada uno de tus lamentos y gemidos ajenos, descubrirás mis secretos: todos ellos clavados en mi pecho...

No hay comentarios:
Publicar un comentario