El silencio del tiempo se precipita sobre mí
Siento su tacto de plata en mi piel erizada,
puedo sentir sus dedos de cristal azulino sobre mí…
Todas las vidas tienen un orden ancestral y divino,
todo fluctúa de acuerdo a Su voluntad,
Todas las vidas tienen un orden ancestral y divino,
todo fluctúa de acuerdo a Su voluntad,
Todas las cosas algún día desaparecerán de mis ojos,
Se desvanecerán, quedarán en silencio, se desvanecerán.
Este silencio retornará a su hogar celeste,
Esta mirada entrará en pensamientos distintos,
Este vivir expirado entrará en otros ojos,
Esta certeza de profeta enmudecerá…
Seremos niños en el lecho de la madre
Antes de sumergirnos todos en el desvanecimiento.
Pero viviremos en ti, pero viviremos en ti.
Sólo importa el amor que dejaran como señal,
Como pacto a un revivir en nueva tierra
Sin los lamentos de halcones en agonía y cóndores muertos.
Puedo sentir los besos del adiós en mi frente,
Y los pequeños dedos brillantes de la muerte…
Todo lo que lloró de rosas blancas
Reirá de nuevos cielos, ósculos santos, santos deseos…
Riega tu alma en amor y circunda el mundo con tu alma.
Harold MUÑOZ, París 04/08/11
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