Mi ojerosa mujer: las manos arden
amor y sangran
Permite hoy que mis dedos azules
besen tus senos
Que infamen de deseo tu
vestido abierto
Sean las palabras como senos
desnudos ante mis ojos
Tan habituado estoy a mi
destino marcial
que podría destruir la
oscuridad que me destruye
Interrumpir la muerte acechante
y atestarla de cielo
llenar la breve gloria terrenal
con palabras desnudas
Ellas podrían cominear en tu
dulce magnificencia
Y transgredir el lugar destinado para el
sufrimiento
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