Aparece en silencio cuando todos duerman
Ven antes de amanecer la
nieve
en el impetuoso huracán del sueño
en el impetuoso huracán del sueño
Dame a beber en tu sexo
Sécame luego los labios
con un adiós hiriente
Luego desvanécete en tu
licor de nostalgia
Huye dejando en mí espanto
y desdicha
Agitándome en desconsuelo
rodeado de moscas
En el pánico de un Dios vindicativo
y justo
Huye solemne y majestuosa
como la muerte
Mis labios guardarán el húmedo
sabor de tus muslos
El dolor taciturno de un
despertar sublime.
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